Hace diez años nos embarcamos en una colaboración que cambió para siempre el mundo de HUUB. Todo empezó con una llamada telefónica desde la entrada de la que entonces era nuestra oficina (mi garaje), en la que nos invitaban a proponer una colaboración con los dos triatletas más destacados de su generación y, de hecho, de todos los que jamás se han vestido con el maillot británico. Fue uno de esos momentos en los que te dices: «Ahora es el momento de ser audaz y valiente para trabajar con los mejores del sector, o de echarse atrás y pasar el resto de la vida mirando atrás y pensando “¿y si…?”».